jueves, 6 de abril de 2017

El poder de la actitud. "Tu actitud hace la diferencia"PDFImprimirE-mail
Escrito por Gilda Montane De Marrón   
Lunes, 25 de Marzo de 2013 17:07
Cada mañana tengo una opción con respecto a la actitud con la que decida emprender el día. Sé que no puedo cambiar el pasado, que no puedo controlar lo que pase en el futuro, que tampoco puedo controlar a las personas con las que convivo y trabajo, pero sí puedo decidir mi propia actitud. Lo más importante no es lo que ocurra, sino cómo voy a reaccionar frente a ello.

La actitud es más importante que los hechos. No podemos evitar las adversidades, en muchas ocasiones se nos presentan dificultades, las cosas no resultan como esperábamos, las personas no nos responden como quisiéramos o nos ocurren experiencias desagradables.

En cualquier caso, tenemos una doble posibilidad: o enfrentamos los hechos de manera positiva, buscándoles lo bueno, o sufrimos como víctimas y caemos en la lamentación o el enojo.
La actitud positiva nos permite descubrir siempre alguna ventaja. Si nos damos cuenta de que no podemos cambiar lo inevitable, es importante sacarle partido. Nada hay tan negativo que no tenga algo de bueno.

La actitud es nuestra decisión: tengo la libertad de enfrentar los hechos a mi manera y si ésta es optimista y positiva, nada habrá que no pueda ser capitalizado de alguna forma.

Así, puedo elegir entre el buen humor o el mal humor, entre ser una víctima o ser una luchadora, entre estar triste o alegre, entre sentirme derrotada o mirar al futuro y aprender de lo que me ha ocurrido. Siempre es posible aprovechar cualquier cosa que me suceda para bien. No puedo cambiar los hechos, pero soy dueña de la actitud con la que los enfrento. Nada me puede pasar sin que yo saque algún provecho de ello.

Tú eliges cómo vivir la vida: una actitud negativa en nada cambia las cosas, pero la actitud positiva agudiza la visión, alimenta la esperanza y permite descubrir posibilidades y alternativas ocultas en cualquier adversidad.

No podemos garantizar el éxito en todo lo que emprendemos, pero sí podemos asegurarnos de que vamos a obtener siempre el mejor provecho si miramos la vida con optimismo. La actitud positiva eleva el ánimo, produce entusiasmo por vivir, haciéndote más capaz de vencer las dificultades y lograr el éxito.

La actitud marca la diferencia

La actitud marca la diferencia

Antes de leer este post os invito a que veáis el vídeo, ya que no es posible explicarlo mejor de lo que lo hace Victor Küppers.
La exposición de Victor hace muy sencillo seguir su ponencia en el TEDx de Andorra la Vella, y es una ponencia muy amena aunque es bastante duro lo que dice.
Tal y como explica las personas somos unas bombillas con patas, que transmitimos más o menos luz. Hay quienes van fundidos por la vida y quienes radian luz a una gran potencia. Y el principal problema es que con la situación actual todos andamos más fundidos de lo habitual, pero como todos vamos fundidos no nos damos cuenta (el lo explica del modo en que “estamos muy tarados, lo que pasa es que cuando uno esta tarado rodeado de tarados no somos conscientes”).
La situación que nos ha tocado vivir nos hace ir cada día más y más rápido, y no nos detenemos a disfrutar de lo más importante, de la vida, de vivir nuestra vida y ser felices. Y como bien indica, conforme nos hacemos más mayores, la vida pinta más a drama que a comedia. Por lo que nuestra actitud hacia ella es básica para poder tirar hacia delante.
Victor ha creado una fórmula con la que sabemos lo que vale una persona que es:
v = (c + h) · a
v = Lo que una persona vale
c = Conocimiento / Curriculum de una persona
h = Habilidad
a = Actitud
Como se puede ver la actitud es un factor multiplicador, que es lo que marcará la diferencia para valorar a una u otra persona.
La vida está llena de dramas y lo que no tiene perdón es que los que no tenemos dramas nos quejemos. Además nuestras quejas suelen ser por razones insignificantes.
Una de las frases que dice que me gustaría destacar es que:
La vida es muy simple, no fácil, pero si simple.
Y como cierre recordar también que:
Nunca, nunca, nunca, nunca podremos elegir las circunstancias que nos han tocado y nos tocan vivir. Pero siempre, siempre, siempre, siempre podremos elegir nuestra actitud para afrontarlas.
Ya sabes, tu actitud es lo que marcará la diferencia y eres tú quien podrá elegir como afrontar cada situación que te va a tocar vivir. Recuerda que lo importante es que cuando mires hacia atrás estés orgulloso de lo que has hecho y conseguido, que aunque no lo creas ya es mucho. Pero tendrás que mirar hacia delante para seguir sintiéndote orgulloso de todo lo que hagas, porque ese será el camino para encontrar tu felicidad y la de los que te rodean.

Las diferencias entre los países pobres y los ricos

Lo que hace la diferencia entre los países ricos y los pobres es la actitud de las personas, y sus valores


Casi todas las personas buscan la felicidad, y desean ganar dinero y progresar, para sí mismos y sus familias.
Y así como hay personas pobres y personas ricas, hay países pobres y países ricos. ¿Dónde está la diferencia?

La diferencia entre los países pobres y los ricos no es su antigüedad.
Queda demostrado con los casos de países como India y Egipto, que tienen mil años de antigüedad y son pobres. Al contrario, Australia y Nueva Zelanda, que hace poco más de 150 años eran desconocidos, hoy son, todavía, países desarrollados y ricos.

La diferencia entre países pobres y ricos, tampoco está en sus recursos naturales, pues Japón tiene un territorio muy pequeño y su 80 % es montañoso, malo para la agricultura y ganado. Sin embargo es una de las primeras potencias económicas del mundo. Su territorio es como una gran fábrica flotante que recibe materia prima de todo el mundo y los exporta transformados, acumulando su riqueza.

Por otro lado se encuentra Suiza; sin océanos, tiene una de las mayores flotas náuticas del mundo; no tiene cacao, pero sí el mejor chocolate del mundo; en sus pocos kilómetros cuadrados, cría ovejas y cultiva el suelo solo cuatro meses al año ya que el resto del tiempo es invierno; pero tiene los productos lácteos de mejor calidad de toda Europa. Igual que Japón, no tiene productos naturales, pero da y exporta servicios con calidad muy difícil de superar. Es un país pequeño que da una imagen de seguridad, orden y trabajo, que los convirtió en la “caja fuerte” del mundo.

Tampoco es la inteligencia de las personas la diferencia, como lo demuestran los estudiantes de países pobres que emigran a los países ricos y consiguen resultados académicos sobresalientes.
Otro ejemplo son los ejecutivos de países ricos que visitan nuestras fábricas, y al hablar con ellos nos damos cuenta que no hay diferencia intelectual.

Finalmente no podemos decir que la raza haga la diferencia, pues en los países centro-europeos o nórdicos vemos cómo los llamados “ociosos” de América Latina o de África, demuestran ser la fuerza productiva de esos países. 

Entonces, ¿qué hace la diferencia entre los países ricos y los pobres?

LA ACTITUD DE LAS PERSONAS, Y SUS VALORES, HACEN LA DIFERENCIA
Al estudiar la conducta de las personas en los países ricos, se descubre que la mayor parte de la población cumple las siguientes reglas, cuyo orden puede ser discutido:
 1. La moral como principio básico
 
2. El orden y la limpieza
 
3. La integridad
 
4. La puntualidad
 
5. La responsabilidad
 
6. El deseo de superación
 
7. El respeto a las leyes y reglamentos
 
8. El respeto por el derecho de los demás
 
9. La ética del trabajo 10. El esfuerzo personal
¿Necesitamos de más leyes? ¿No sería suficiente cumplir y hacer cumplir estas 10 simples reglas?

En los países pobres sólo una pequeña parte de la población sigue estas reglas en su vida diaria.
No somos pobres porque a nuestros países les falten riquezas naturales, o porque la naturaleza haya sido cruel con nosotros. Somos pobres por nuestra actitud, y por no cumplir estas premisas básicas del funcionamiento de una sociedad. 

Si usted no transmite este mensaje no se va a morir su animal doméstico, no lo van a echar del trabajo ni va a tener siete años de mala suerte.
Pero si puede hágalo circular, para que la mayor cantidad de gente posible piense sobre este tema. Si esperamos que el gobierno solucione nuestros problemas, esperaremos toda la vida.

Cuanto más empeño pongamos en nuestros actos y cambiemos nuestra actitud, puede significar la entrada de nuestro país en la senda del progreso y bienestar.
Estos valores nos animan en cada proceso de cambio que impulsamos, en cada meta que alcanzamos y sobre todo, en la vida que llevamos.   

Tomado de: http://www.forodeseguridad.com/artic/reflex/8080.htm

Atrae la plenitud

MIÉRCOLES


La actitud hace la diferencia

Cuántas veces nos preguntamos porqué nuestra vida es como es? Damos vueltas y vueltas en torno a los problemas que tenemos, la falta de dinero, de trabajo, relaciones malas o desgastantes, una vida apática, la salud etc.
Tenemos muchas ganas de cambiar nuestra realidad, nuestra vida, nuestro entorno. Queremos lograr nuestras metas, tener éxito en nuestros emprendimientos y no encontramos el camino. Cómo superarnos, cómo crecer como individuos, cómo desarrollar una vida plena? No dudo que realmente tenemos un fuerte deseo de lograrlo.... pero no sabemos como. Y parece que damos como manotazos de ahogado, intentamos una cosa y no funciona, y luego otra y tampoco.
Yo no tengo dudas que es nuestro paradigma que produce esos efectos. Seguirán siendo manotazos de ahogado, porque siempre vamos a actuar conforme a nuestro paradigma, a ese conjunto de creencias que nos han inculcado. Y, como creo que ya les he dicho antes, esto es como el pez que no sabe que vive en el agua hasta que lo sacas de allí. No tenemos conciencia de nuestro paradigma en tanto estamos en él.
Y se preguntarán, bien y cómo hacemos para cambiar nuestro paradigma si nos cuesta tanto darnos cuenta que estamos insertos en él, presos en él?
Hay una forma muy sencilla de comenzar, y que está a mano de todos, no necesitamos comprarlo, ni conseguirlo, ni rogar. Está en nosotros y es la actitud. La actitud con la que vives determina tus experiencias, es la que moldea tu realidad, las cosas que vives y experimentas, la forma en que reaccionas. Tu actitud determina que tan lejos vas a llegar, que obtáculos te frenarán. Es la actitud ante la vida que determina las decisiones que tomas y las experiencias que vas a vivir. Lo que ofrecemos al mundo es lo que recibiremos.
La actitud con que salimos al mundo, enfrentamos las situaciones, los problemas, los emprendimientos, determina que es lo que recibiremos, hasta donde llegaremos.
La actitud que tienes es la que debes identificar para poder cambiarla. Tenemos que determinar cuál es nuestra actitud y cambiarla, modelarla. Tu actitud te dirá si pierdes o ganas.
Cuando vas a realizar un emprendimiento observa cuál es tu actitud. Dudas? dices, ah, no yo no sirvo para esto, o, no esa persona no se fijará en mí, no me darán el puesto a mí, no se cómo contestar en la entrevista etc. Todas esas son actitudes con las que enfrentamos a diario nuestra realidad. Mira tu actitud y ya sabrás de antemano cuál será el resultado, que es lo que obtendrás.
Si dices "no puedo", pues bien no podrás. Es que la actitud es en realidad una forma de vibración. Cuando hablamos de vibrar alto, nos referimos precisamente a la actitud con que vivimos cada cosa, cada experiencia, buena o mala. 
Si actúas dudando, esa actitud de duda, de escepticismo, no te traerá tus sueños, tus metas. Decir, "no se si esto me resulte", "tal vez no sea lo mejor", " si me va mal, sufriré" o " a mi nada me sale bien". Esas son actitudes que determinan hasta donde llegarás. Tu puedes elegir, dudar, o intentarlo,  " bien lo intentaré una vez más, si me caigo me vuelvo a levantar", esta es otra actitud. Con una pierdes con la otra tienes la opción de ganar. La actitud de duda nos lleva a la frustración, los miedos, la depresión.
Como la actitud es una vibración energética, los demás la perciben. Si tu vas con la actitud de duda, de perdedor, esa vibración es percibida por las otras personas. Y reaccionarán ante tí con la misma vibración. Y no solo la perciben inconscientemente, sino también que con entrenamiento, podemos "leer" la actitud de una persona. Mira, a propósito del Mundial de Fútbol, hace unos días estaba viendo el partido de mi selección y en determinado momento, nuestro querido Diego Forlán debía ejecutar un tiro libre unos cuantos metros fuera del área, al acomodar la pelota y mientras la barrera se preparaba, las cámaras lo enfocaron. Yo lo observé y vi que tenía "actitud de gol", supe que lo haría. Claro yo estaba inquieta porque era mi selección. Esa actitud de gol no te asegura que siempre hará el gol, pero es la que entrenando sus habilidades naturales - como siempre les digo que hay que enforcarse en las fortalezas- lo ha llevado a ser el goleador que es.
Uno se puede entrenar para esto, para leer las actitudes, en estos días al mirar los partidos, cuando los jugadores iban saliendo uno a uno a la cancha, yo observaba la actitud que tenían y el transcurso del partido me lo iba confirmando.
La actitud no te asegura el éxito, la actitud te permite optar al éxito y alejarte del fracaso. Tan importante es la actitud, que la mayor parte de nuestros fracasos se deben a nuestra actitud.
Fíjate que muchas personas dicen "las afirmaciones no me funcionan", y ello en gran medida se debe a la actitud con la que viven. Las palabras, el lenguaje tienen un gran poder, pero si no se alinean con tu actitud,  no funcionarán. Lo que importa es la vibración que está detrás de las palabras. Fíjate que el lenguaje es muy poderoso, pero se nutre de la actitud. Las palabras producen efectos diferentes según como se dicen, el tono de voz, la postura del cuerpo, la expresión de los ojos, etc. Si te encoges de hombros y repites "voy a ser feliz", cien mil veces, cien millones de veces, nada cambiará hasta que no cambies tu actitud la que se expresa encogiéndote de hombros.
La actitud correcta es la que te hará vibrar, emitir esa vibración que percibirán los demás. Una actitud pobre o mediocre , te traerá resultados pobres o mediocres.
Por eso cuando muchos dicen, que esto del crecimiento personal, el cambio de paradigma, no funciona, no es verdad, el universo no es que no te dé lo que pides, el universo no falla, fallamos nosotros. Sería bueno detenernos a pensar, que cosas podemos mejorar, no hay magia en esto, nosotros debemos poner de nosotros mismos, porque estamos creciendo, y vamos a cometer errores, pero aprendemos.
Cambiar la actitud que es un hábito y dirige nuestras acciones, es la clave. Dejemos de esperar a que las cosas cambien solas, para lograr nuestras metas. Primero debemos cambiar de actitud, y luego las cosas irán cambiando progresivamente, si mejoras a diario tu actitud.
Te propongo que examines cuál es tu actitud frente a las cosas y experiencias de la vida. Todo es una cuestión de actitud. Si lo piensas un poquito, las personas que logran sus metas, sólo se diferencian de las otras en la actitud con la que viven.
Si andas cabizbajo, si miras al piso, si ante un ambiente hostil respondes con hostilidad, si a los gritos respondes con gritos, si a los problemas respondes con quejas, etc: ¿no será hora de revisar tu actitud?
Levanta la cabeza, endereza tu espalda, respira hondo, camina derecho, siéntete poderoso - porque lo eres- y empieza así tu día. Sostén esta actitud todo el tiempo que puedas. No te fuerces, puedes dejarla y volver a tomarla más tarde. Lo importante es ir acostumbrándonos, habituarnos a una actitud de más confianza,de empoderamiento. Es un entrenamiento.Luego lo vas extendiendo a otras situaciones, en que adviertas que tu actitud es pobre, mediocre o inapropiada, que no se alinea con tus metas o aspiraciones.

Tomado de: http://atraelaplenitud.blogspot.com.co/2010/07/la-actitud-hace-la-diferencia.html 

LECTURAS REFLEXIVAS - LA ACTITUD HACE LA DIFERENCIA

LECTURAS REFLEXIVAS - LA ACTITUD HACE LA DIFERENCIA

¡Que cierto es esto!
Así como hay personas pobres y personas ricas, también hay países pobres y países ricos.
La diferencia entre los países pobres y los países ricos no es la antigüedad del país. Lo demuestran casos de países como India y Egipto, que tienen miles de años de antigüedad y son pobres. En cambio, Australia y Nueva Zelanda, que hace poco más de 150 años eran casi desconocidos son hoy, sin embargo, países desarrollados y ricos.
Por otro lado, tenemos una Suiza sin océano, pero que tiene una de las flotas navieras más grandes del mundo. No tiene cacao pero tiene el mejor chocolate del mundo; en sus pocos kilómetros cuadrados pastorea y cultiva sólo cuatro meses al año, ya que el resto es invierno, pero tiene los productos lácteos de mejor calidad de toda Europa.
Al igual que Japón, no tiene recursos naturales, pero da y exporta servicios, con calidad difícilmente superable. Es un país pequeño que ha vendido una imagen de seguridad, orden y trabajo, que lo han convertido en la caja fuerte del mundo.
Tampoco la inteligencia de las personas es la diferencia, como lo demuestran estudiantes de países pobres que emigran a los países ricos y logran resultados excelentes en su educación.
Finalmente no podemos decir que la raza hace la diferencia, pues en los países centro-europeos o nórdicos vemos cómo los llamados “ociosos” de América Latina, o de África, demuestran ser la fuerza productiva de esos países.
Entonces ¿qué hace la diferencia?
¡¡¡LA ACTITUD DE LAS PERSONAS HACE LA DIFERENCIA!!!.
Al estudiar la conducta de las personas en los países ricos se descubre que la mayor parte de la población cumple las siguientes reglas:
1. La MORAL como principio básico.
2. El ORDEN y la Limpieza.
3. La HONRADEZ y la integridad moral.
4. La PUNTUALIDAD.
5. La RESPONSABILIDAD.
6. El DESEO de superación.
7. El RESPETO a la ley y los reglamentos.
8. El RESPETO por el derecho de los demás.
9. El AMOR al trabajo.
10. El afán por el AHORRO y la INVERSIÓN
¿Necesitamos más Leyes?
¿No sería suficiente con cumplir y hacer cumplir con estas 10 Reglas Básicas?
En los países pobres, solo la mínima parte de la población sigue estas reglas en su vida diaria. Muchos países no son pobres por que le falte riquezas naturales, o porque la naturaleza haya sido cruel; se es pobre por la actitud de sus habitantes, simplemente hace falta carácter para cumplir estas premisas básicas de funcionamiento de las sociedades.
Sería bueno que lo compartas esta reflexión, con el objetivo de cambiar el pensamiento de las personas con el objetivo de tener un mundo más humano.
Tomado de: http://www.delsaber.com/docente/actitud-hace-la-diferencia.php

Ver el vídeo: https://youtu.be/5MwGtdek6qA